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La cosecha del té es parte primordial en la economía de muchos países, en muchos países el té absorbe más del 40% de toda la mano de obra de procesamiento del té.

En los países productores de té, se recogen casi exclusivamente la yema de la hoja más alta y las dos hojas siguientes más jóvenes de un brote dos hojas y una yema. Las otras hojas, las más viejas, suelen tener un efecto negativo en la calidad del producto acabado.

El té crece naturalmente más lentamente en las zonas más altas y frescas. Esto le da al té su carácter particularmente fino y aromático. La época de cosecha tiene una influencia decisiva en la calidad.

La recolección requiere mucho cuidado y habilidad y es llevada a cabo generalmente por mujeres. La capacidad media de recolección es de unos 16-24 kg de hojas verdes al día. Esta cantidad resulta en 4-6 kg de té terminado. Dos o tres veces al día se lleva la hoja verde a la fábrica en la plantación. Las hojas verdes y frescas siguen siendo completamente neutras en fragancia y deben ser procesadas primero en la fábrica de té a través de una serie de procesos de producción para producir un té aromático.

 

El cultivo de té en Japón

Cualquiera que haya viajado a Japón y haya visto los campos de té en Japón, parecen lienzos dibujados en los campos y esto se debe a que casi la totalidad del té que se cultiva en Japón es recogido por sofisticadas máquinas, lo que le da el aspecto de lienzo que tanto impresiona. Son pocos los eventos en los cuales el té es recogido a mano, generalmente a modo de celebración de la llegada de la temporada de cosecha.

Los campos de té en Japón son diferentes, parecen lienzos dibujados en los campos y esto se debe a que casi la totalidad del té que se cultiva en Japón es recogido por sofisticadas máquinas, lo que le da el aspecto de lienzo que tanto impresiona. Son pocos los eventos en los cuales el té es recogido a mano, generalmente a modo de celebración de la llegada de la temporada de cosecha.

Las principales zonas productoras de té en Japón son Shizuoka y Kagoshima, cuya producción es de más del 70% del té japonés que se produce.

En Japón el té verde representa más del 95% de la producción. Los tés toman sus nombres del proceso de fabricación, como por ejemplo los tés de sombras: Gyokuro o Tencha que sirven para la elaboración del té matcha (maccha) o también el Kabusecha. Entre los tés de luz se conocen los Sencha (78% de la producción), los Bancha (hojicha cuando la hoja es tostada) o mezclado con arroz tostado o inflado llamados los Genmaicha. Existe también la familia de los Tamaryokucha (Guricha) cuya fijación está hecha con calor seco a la manera china.

El cultivo del té en la India

El té se lleva cultivando en India desde hace siglos, sin embargo, no fue hasta el siglo XIX, momento en el que la Compañía de las Indias Orientales de Inglaterra vieron un declive de sus exportaciones de té en China, cuando surgieron las primeras plantaciones de té en India.

En la India, la mayor parte del té que se cultiva es el té negro, los principales Jardines de tes son Darjeeling, Assam, Nilgiri, Sikkim y Kerala. siendo las principales variedades del té de la India las siguientes:

Te negro Assam, te negro Darjeeling,

Té negro Assam: fue una de las primeras variedades que se cultivó en este país y que debe su nombre a la región donde se produce, Assam, al norte del país. Tanto su sabor, como el color de su infusión son muy intensos.

Té negro Darjeeling: al igual que el anterior, este té de la India también debe su nombre a la región donde se produce. Es un tipo de té realmente apreciado por los amantes de esta bebida a lo largo de todo el mundo, ya que se considera que es de champan de los tes.

También tenemos una mención especial para el Té chai: más que una variedad, es más bien un tipo de preparación, hecho a base de té negro y especias.

El cultivo de té en China

El té en China se cultiva tradicionalmente en el sur, especialmente a lo largo de la cuenca del río Yangtsé. China ofrece una inmensa diversidad de tés dependiendo de la región y de su calidad. Cada tipo de té tiene su propia historia y cultura, su forma de prepararlo y sus propiedades beneficiosas para la salud.

China fue uno de los primeros países en cultivar y procesar té en el mundo. El té chino se puede dividir en té negro, té verde, té perfumado, té Oolong, té blanco y terrones de té.

Té verde

El té verde es el que tiene la historia más larga por ser el más antiguo y todavía ocupa el primer lugar en la producción y variedad en China. Los más famosos tés verdes son el té de Longjing del lago del oeste de Hangzhou, el té de Maofeng de la montaña de Huangshan, el té de Yinzhen de la montaña de Junshan, té de Yunwu de la montaña de Lushan y té de Biluochun de Jiangsu.

Té negro

El té negro también goza de una gran fama y reputación tanto en China como en el extranjero. Diferente del té verde, el té negro es fermentado a fondo.

Té de oolong

El té Oolong posee la frescura del té verde y la fragancia del té negro. En los últimos años, se ha convertido en un té muy popular entre cada vez más personas por sus efectos saludables para reducir la tensión arterial, bajar el nivel de colesterol perjudicial y en prevenir las enfermedades coronarias y facilitar la digestión.

Té amarillo

El té amarillo, también llamado “dorado”, es originario de China y producido en la montaña de Jun Shan, en el lago Dongting en la provincia de Hunan, y también en Huang Mountain “montaña amarilla” en la provincia de Anhui. Cuenta con una larga historia a sus espaldas. Esta variedad de té es simbólicamente importante en China puesto que lleva el color del Emperador. El té amarillo es un té de producción muy limitada y con un proceso de fabricación muy riguroso, por eso su precio es bastante elevado.

El pu-erh.

El Pu-erh es originario de China, de la provincia de Yunnan, de la población de Pu erh donde estos tés han sido comercializados desde hace cientos de años. Actualmente se elaboran en otras provincias, que son: Sichuan, Hunan, Guangxi y Hubei. Se le llama también el “Té de los Emperadores” porque, antiguamente y durante muchos años, su consumo estuvo prohibido al resto de la población. Los Pu erh son los únicos tés que son post fermentados y que mejoran con el tiempo, pudiendo ser almacenado hasta 60 e incluso 70 años.

La producción de estos tés se hace a partir de las hojas grandes, de la variedad Assámica. Ese peculiar proceso de fermentación le otorga al té rojo su sabor tan característico, fuerte y terroso, y da a la infusión ese color rojizo oscuro muy especial. Sus propiedades diuréticas y digestivas lo han hecho famoso en todo el mundo, pero es sobre todo conocido por ser el té “quemagrasas”, ayudando a disminuir los niveles de colesterol y a frenar la absorción de grasa en la sangre.

Existen 2 tipos de Pu erh: el crudo – Sheng cha (verde) y el cocido – Shu Cha (maduro)

El té negro.

Para elaborar esta variedad las hojas frescas pasan por un proceso de oxidación completa que transforma el color verde original de las hojas en un marrón oscuro, haciendo que los aromas se tornen más complejos. La infusión resultante tiene un color ámbar, con cuerpo y sabor intenso. Se trata de la variedad más estimulante, ya que la oxidación favorece la liberación de la teína en la infusión. Existen 2 tipos de tés negros: los tés negros “tradicionales” u “ortodoxos” que son elaborados con hojas enteras enrolladas a mano o a máquinas, y los tés negros CTC (Crush, Tear, Curl – triturado, despedazado y enrollado) que son producidos en máquinas CTC, inventadas por los ingleses en 1930, para elaborar té de hojas rotas de baja calidad destinado al mercado del té en bolsita.

Para la fabricación de los tés negros tradicionales, se marchitan primero las hojas cosechadas en cajones con fondo de rejilla, en habitaciones bien ventiladas durante 15 a 30 horas. Cuando han perdido en torno al 50% de su humedad están listas para ser enrolladas a mano o con máquinas. El enrollado consiste en romper la estructura celular de la hoja, ocasionando la pérdida del líquido celular y activando la oxidación uniforme. Tras ese proceso se esparcen las hojas en grandes alfombras de bambú, donde se prolonga la oxidación durante unas horas en habitaciones entre 20 – 30ºC, hasta conseguir unos colores marrones rojizos o hasta un negro intenso. Finalmente, se procede al secado en hornos a 120ºC durante unos 30 minutos y luego a la clasificación de la hoja en grados o calidades. Los tés negros representan más o menos el 60% de la producción mundial y son actualmente producidos en varios países: China, India, Sri Lanka, Taiwán, Kenia, Malawi, Uganda, Ruanda, Indonesia, Turquía, Irán, Vietnam y Argentina.

Los tés negros más conocidos:

Tés chinos

Lapsang Souchong: de la provincia de Fujian, China.

Keemun: de Qi Men, provincia Anhui, China.

Golden Yunnan: de la provincia de Yunnan, China.

Otros países

Té Thai Nguyen y Tuyen Quang: de Vietnam.

Té Rize: de Turquía.

 

Tés indios y de Sri Lanka

Assam: de Assam, India.

Ceylán: de Sri Lanka.

Darjeeling: de West Bengala, India.

Nilgiri: de Nilgiri, Tamil Nadu, India.

Blends

English Breakfast.

Irish Breakfast.

Five O’Clock Tea.

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